Electromagnetometría

Se constituye en una valiosa técnica alternativa para mapear resistividades eléctricas del subsuelo. El instrumento de medición que se emplea es el Electromagnetómetro de Frecuencia Variable (EFV) que en la actualidad se presenta portátil y electrónicamente sofisticado para brindar un gran número de mediciones del campo electromagnético inducido. Es un equipo que no requiere contacto con el suelo para tomar mediciones, por lo tanto es mucho más expeditivo comparado con el instrumental geoeléctrico convencional.

El sistema consiste de dos pequeños inductores, uno de transmisión y el otro de recepción, separados a una distancia constante.

El inductor de transmisión emite un pulso sinusoidal al terreno a distintas frecuencias, induciendo en el punto de medición una corriente que es detectada en forma de campo secundario en el receptor.

El campo secundario detectado se separa en componentes de Fase (HI) y Cuadratura (HQ), las cuales se expresan en ppm con respecto al campo primario emitido. La componente en fase por ejemplo se agranda cuando hay sustancias metálicas presentes, muy importante para detectar mineralizaciones vinculadas a elementos metálicos. Por el contrario, la componente en cuadratura se relaciona con la distribución de la conductividad eléctrica (inversa de la resistividad). La profundidad de penetración es una función de la frecuencia y la conductividad del medio.

Operativamente se realizan estaciones de medición en un corte o una grilla sobre el terreno, los resultados procesados mediante software de las mismas se vuelcan en mapas específicos o perfiles geofísicos de conductividad.

ELECTROMAGNETÓMETRO
DE FRECUENCIA VARIABLE

Las ventajas que esta moderna tecnología geofísica ofrece son: